Hola!
Mi nombre es Martina y nací en Renchen Ulm, donde estudié Hotelería. Además en Suiza me especialicé en diferentes ramas de esa carrera. En el mismo país adquirí años de experiencia trabajando en diversos hoteles. En los últimos 5 años trabajé en una escuela de Hoteleria internacional Swiss School of Tourism and Hospitality.
Luego de mis primeros viajes quedé atraída por los encantos de los lugares que visité. Primero anduve por Asia, Australia y Nueva Zelanda. Fuí a Asia en muchas oportunidades porque me fascinaron sus diversos y exóticos pueblos y culturas. Después Grecia me conquistó, donde pasé mucho tiempo en mis últimos viajes.
Años atrás conocí a Fernando. Esto me llevó a viajar por América del Sur, donde descubrí un nuevo destino que me atrajo y cautivó. Además la idea de Fernando de recibir huéspedes en su casa coincidió con mi gusto y dedicación por el turismo. Una experiencia en la que el contacto con los viajeros deja ese gustito a camino.
Hola!
Soy Fernando Foguet. Crecí en Yerba Buena (Tucumán) al pie de las Yungas.
De chico, mi vida fue llenándose de aventuras, deportes y sueños. A los 21 años salí de mi casa y me dejé llevar por la magia de los caminos, recorriendo el sur Argentino (Patagonia hasta Ushuaia).
A los 25 años tomé la firme decisión de emprender un gran viaje a Alaska, esta vez en bicicleta. A los 2 años logré mi meta, de llegar a Fairbanks. El final de una meta y el comienczo de otra atravesar Canadá, del Pacifico al Atlántico. Luego nació otra idea de bajar por Nueva York y desender a Florida. Después de 3 años en América los caminos continuaron por el viejo Continente. Escandinavia, Europa, Norte de Africa.
Estando en Suiza se produce un cambio radical y mi vida da un vuelco de nomade a Sedentario. Me radico en Suiza, hermoso país, donde vivo durante 17 años. Aquí nacen mis queridos hijos (Aimara, Mayra y Ennio) donde viven actualmente.
En este lapso regresé a Sudamérica donde aproveché esporádicos viajes por lo cordillera Chile, Perú y Bolivia.
Después de 23 años regreso a casa, donde se convierte en el techo, el descanzo y el calor para aquel viajero que se encuentre en la magia de los caminos. Su nombre es Casa Calchaqui, una idea nacida en mi viaje.